¿Qué diferencias hay entre una criptomoneda y un token?

Es una pregunta tan frecuente como lógica entre quienes se inician en este mundillo: ¿Existe alguna diferencia entre  criptomonedas y tokens?

Aunque a menudo podrás leerlos usados como sinónimos, debido a que ambos son unidades de valor en una blockchain, en realidad no son lo mismo.

El nombre de esta web, Criptokenizados, sin ir más lejos, combina a propósito las palabras cripto y token para englobar en él a todo el mercado criptográfico.

El blockchain: ¿Propietario o huésped?

La principal diferencia entre criptomonedas y tokens es notoria: las primeras tienen su propio blockchain, mientras que los segundos necesitan recurrir a los blockchains de las criptomonedas para ser creados y funcionar.

Haciendo un paralelismo con Internet, las criptomonedas serían, por ejemplo, los navegadores (como Google Chrome, Mozilla Firefox, Safari, etc) o las herramientas de gestión de contenido (WordPress, Joomla, Shopify…), mientras que los tokens serían las páginas webs, ya que para ser creadas necesitan de estos últimos y para ser encontradas y usadas precisan de los primeros.

El ejemplo es quizá un poco forzado, pero puede servir para plasmar de una forma gráfica lo que distingue fundamentalmente a ambos activos digitales.

Decimos que es forzado porque ese mismo símil no resulta válido para ilustrar otra de las diferencias básicas entre criptomonedas y tokens: la función o utilidad de cada uno.

Para qué sirven las criptomonedas y los tokens

Las criptomonedas tienen básicamente las mismas finalidades que el dinero tradicional (fiat en el argot económico), esto es, servir como medio de pago o como reserva de valor o ahorro. Al utilizar la tecnología blockchain, cada una tiene su propio libro de contabilidad independiente y deben buscar un equilibrio entre los tres grandes retos que se le plantean: ser seguras, descentralizadas y escalables.

Por su parte, los tokens, aunque puedan ejercer en algún caso las mismas funciones que las criptomonedas, desempeñan otras distintas.

Los tokens son representaciones de valor de algún proyecto o utilidad. Llevados al mundo físico, un token sería, por ejemplo, la ficha de la feria que sirve para darte acceso a una atracción. O las fichas de un casino, que se pueden intercambiar por dinero. La mayoría de los tokens nacen tras una Oferta Inicial de Moneda (ICO en sus siglas en inglés).

En el universo cripto, existen distintas tipologías de tokens, muchos de los cuales se usan en aplicaciones descentralizadas (las llamadas DApps): tokens de utilidad, de seguridad, de gobernanza, de recompensa, de pago, los famosos NFT (Non-Fungible Tokens)…

diferencias entre criptomoneda y token
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Ethereum, la segunda «criptomoneda» (entrecomillamos porque transciende a esa definición) en importancia por detrás del Bitcoin, es la plataforma más utilizada para la generación de tokens gracias a que facilita la creación de contratos inteligentes. Cualquier token que usa el protocolo ERC-20 corre sobre la blockchain de Ethereum.

Hay otros ecosistemas que han surgido para plantarle cara, como la Binance Smart Chain, pero a día de hoy Ethereum sigue siendo el que domina el mercado (aun a pesar de que en los últimos tiempos las comisiones en sus transacciones son prohibitivas).

¿Qué son las altcoins? ¿Las shitcoins? ¿Y las stablecoins?

Para acabar de hacer más prolija toda la terminología, se denomina altcoin (moneda alternativa) a toda criptomoneda distinta a Bitcoin que tenga blockchain propia.

También son consideradas altcoins los proyectos bifurcados (los llamados fork) de Bitcoin, es decir, aquellos que se desarrollaron usando su código abierto, pero con algunas variaciones, como Litecoin o Dogecoin.

Un grupo dentro de las altcoins son las denominadas shitcoins, que vienen a ser, en rigurosa traducción del inglés, «monedas de mierda». Tan reveladora etiqueta es atribuida a aquellas monedas digitales que no tienen un proyecto detrás, ni desarrolladores, y han sido creadas con fines meramente especulativos o para llevar a cabo estafas.

Otra categoría a destacar son las stablecoins, que no son más que monedas digitales que apenas tienen oscilaciones en su precio, ya que van «pegadas» al dólar, y cuyo cometido principal es servir de refugio a los inversores en épocas de gran volatilidad.

Esperamos que te haya quedado todo claro. Como resumen y para recordarte la diferencia, quédate con que toda criptomoneda es un token, pero no todos los tokens son criptomonedas.

Aquí te dejamos este vídeo de Adrián, que en su canal «Mi Primera Cripto«, ahonda en este tema:

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